Con la llegada del cole, cambian también el clima y el ritmo en la vida de los niños, lo que exige adecuar los cuidados de los más pequeños. No es lo mismo tratar la piel de un recién nacido, un bebé o un niño a partir de 3 años. La piel del bebé no es suficientemente madura como para hacer frente a las agresiones externas. Por eso, es muy recomendable que los recién nacidos no sean expuestos a la luz directa del sol hasta que cumplan el año. Los mayores deben usar alta protección solar ya que pasan bastante tiempo al aire libre: en el recreo, clases extraescolares, jugando en el parque… Y no hay que pensar que porque no haga sol, los rayos solares no les afectan. Fuente: www.gaceta.es |
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